100% responsables cada uno de uno mismo y asi, ¡sanamos todos!
Cuando Bert Hellinger decía esta frase, no era una desvalorización. Usaba esta imagen sencilla para hacer visible algo muy fundamental: cada persona es responsable de su propia vida.
El burro es símbolo de cargar. Lleva su peso en silencio y con fiabilidad, sin que otro pueda asumirlo por él. Así también en la vida: cada uno carga con su propio destino, sus decisiones y sus consecuencias. Nadie puede quitarnos esa carga ni recorrer nuestro camino por nosotros.
En las Constelaciones Familiares esto se hace evidente. Cada uno está vinculado a su familia y a su destino, y cada cual debe hacerse cargo de lo propio. Aunque queramos compadecer o ayudar, un verdadero cambio no puede venir de fuera. Comienza únicamente en el individuo mismo.
Con esto, Bert Hellinger dejaba claro:
Cada uno es responsable de su vida – y solo él mismo puede tomarla en sus manos.
Nadie más puede cambiarte, excepto tú mismo.
Nadie dará tus pasos por ti.
Precisamente en esto radica la gran dignidad del ser humano: que lleva su propia vida, que asume la responsabilidad y de allí obtiene la fuerza para el cambio. En cuanto acepto lo mío, dejo de hacer responsables a los demás. Me mantengo en mi propia fuerza.
Al mismo tiempo, esta actitud otorga también libertad a los otros. Cuando reconozco que cada uno “es su propio burro”, dejo al otro su vida y su destino. No cargo por él, no me entrometo. Lo respeto en que también él es responsable solo de sí mismo.
Así, esta imagen aparentemente sencilla del burro se convierte en una clara verdad: cada persona es responsable de su vida y de sus cambios – nadie más.
Matthias Posch
