Cuando “saber” no es suficiente

Cuando “saber” no es suficiente

A veces sucede que podemos saber mucho después de haber leído, estudiado y hacer terapia por años. Pero resulta que no alcanza, pues ahi se observa la reacción ante ciertos estímulos, y la falta de esa habilidad de autocontención para poder dar una respuesta adecuada, como si la reacción fuera más veloz que ese darse cuenta que ya se tiene en muchos aspectos, pues sabemos muy bien explicarlo en palabras, y surge la pregunta:
¿cómo es posible que si ya sé de que va esta situación aún me genere reactivos?
La pregunta no es qué nos pasa, pues lo sabemos, la pregunta es por qué saber no siempre es suficiente.
Bessel van der Kolk, autor, investigador y educador, explica que el trauma se almacena en el cuerpo y el sistema nervioso, por lo que la sanación requiere enfoques que regulen la fisiología, reconecten con el cuerpo y procesen las experiencias.
El trauma no vive en el córtex prefrontal. Vive en el cuerpo. El córtex prefrontal es el que puede explicar con palabras el patrón, entenderlo, analizarlo con todo el vocabulario aprendido. Pero el sistema nervioso no espera el análisis ni la comprensión porque existen en sistemas distintos, con tiempos distintos y lenguajes distintos.

Aprender a interrumpir ese patrón que se repite

Entonces nos damos cuenta que el autoconocimiento sin cambio somático, no alcanza para seguir nuestro desarrollo armónico.
Es necesario comprender desde dónde estamos reaccionando y además, aprender a interrumpir ese patrón que se repite. Porque si no, el sistema hace lo de siempre, por más que lo podamos explicar con exactitud.
Cuando la brecha entre lo que sé y lo que hago es grande, se vuelve doloroso no poder aplicar lo que se comprende perfectamente.
Si puedo comprenderlo, ¿por qué no puedo resolver esto? Saber no es lo mismo que resolver.

Estar en el cuerpo mientras el patrón se activa

Entonces se vuelve necesario aprender a estar en el cuerpo mientras el patrón se activa. Estar en él. Haciendo una analogía, es como la diferencia entre leer sobre fuego y tocar la llama. Cuando aparece ese reactivo y se siente en el cuerpo, en vez de querer comprenderlo todo, sentirlo profunda e intensamente, con los pies en la tierra, sintiendo la respiración, y asumir: esto me dolió. Sin análisis ni intentos de negar el dolor, solo un cuerpo diciendo la verdad en tiempo real. Quedarse con la sensación en el cuerpo sin añadir el relato. Por ejemplo, sentir el peso en el pecho, sin historias de dónde viene, sin análisis. Solo el estado somático puro. Y entonces pasa, porque nuestro cuerpo lo procesó en lugar de que la mente lo explicara. Es como si nuestro cuerpo está finalmente alcanzando la mente.
Necesitamos llegar al lugar donde los libros no pueden llegar. El cuerpo que siendo niñ@ aprendió lo que aprendió, no lee. Pero puede aprender a calmarse con nuestro Presencia Adulta Ahora.
María Guadalupe BG.

PorMaría Guadalupe BG.

Nací en Santa Fe, Argentina, en abril de 1966. Me desempeño como Escritora y Comunicadora sobre Desarrollo Personal y Espiritual, facilitando procesos de transformación interior. Op. en Psicología Social. Counselor. Docente de las Enseñanzas de Grigori Grabovoi

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