¿Lo que hago sirve a la vida?
¿Lo que hago sirve a la vida?, por Matthias Posch
Esta pregunta puede parecer grande al principio.
En la vida cotidiana se vuelve muy concreta:
- ¿Hace la situación más tranquila o más tensa?
- ¿Más clara o más complicada?
- ¿Nos acerca o nos separa?
De eso se trata.
Esta pregunta no está sola.
Está unida a una actitud interior:
- Una actitud que acepta la vida y la situación tal como son.
- Que no quiere cambiar al otro.
- Que no juzga de inmediato, sino que primero observa lo que está pasando.
Desde esta actitud surge una orientación simple en la vida diaria:
- ¿Lo que hago me ayuda a mí y a los demás en esta situación?
- ¿O la hace más difícil?
No se trata de hacerlo todo bien.
Se trata de detenerse un momento y mirar de verdad.
Esto también significa no reaccionar de inmediato.
Ser consciente de lo que está pasando.
Estás bajo estrés y todo llega al mismo tiempo.
¿Transmites la presión o aportas un momento de calma?
Estás escribiendo un mensaje.
¿Quieres desahogarte o escribes de manera que la relación pueda continuar bien?
Estás en una conversación.
¿Quieres tener razón o aclarar algo?
Tomas una decisión.
¿Hace la situación más armoniosa para todos o solo más fácil para ti?
Estas son situaciones normales.
Y precisamente ahí se ve cómo estamos en la vida.
No puedes cambiar todo.
Pero puedes notar lo que provoca tu forma de actuar:
- Si aumenta la presión o aporta alivio.
- Si separa o une.
Solo ese detenerse ya marca una diferencia.
Sales de la reacción automática y comienzas a actuar con más consciencia.
Servir a la vida no significa ser perfecto.
Significa preguntarse una y otra vez:
- ¿Qué es lo adecuado ahora?
- ¿Qué es bueno para mí y para los demás?
Y luego, en la medida de lo posible, actuar en consecuencia.
Paso a paso.
En la vida cotidiana.
En las relaciones.
En lo que haces.