Para sentirnos íntegros, tenemos que integrar: lo concreto y lo sutil.
Anclarnos en la Tierra implica asumir que somos parte de la especie humana y darnos cuenta que esta especie tiene memorias de su evolución en este planeta, por ejemplo, intentar sobrevivir como sea, competir con otros, compararse, etc. Lo vamos experimentando en el camino, hasta que llega un momento que esto no brinda sentido a nuestra existencia. Es ahí donde nos preguntamos quienes somos en verdad, qué estamos haciendo en este plano. Y se abre la posibilidad de asumir la parte más sutil de nuestra personalidad: nuestra alma.
Para sentirnos íntegros, tenemos que integrar: integrar las dimensiones de nuestro Ser, lo concreto y lo sutil.
Para desarrollarnos en lo concreto, necesitamos aprender a desarrollar aptitudes humanas que nos permitan gestionar nuestra vida cotidiana, y crecer ampliando esas aptitudes. Ahora bien, ¿desde dónde desarrollamos esas habilidades?, cuál es la marca que voy a tomar para observar mi propio desarrollo en ello?
Como especie humana podemos observar el programa comparación y competencia con otro/s que desata rivalidad y nos separa. Ya es tiempo de dar un paso evolutivo, verdad?. Y cómo? Activando la conexión con nuestro propia alma, para que nos guíe en cada paso. Entonces la marca la tomamos de nosotros mismos, por ejemplo, deseo aprender cocina y voy ensayando la práctica y tomando mi propia marca para ver las mejoras o lo que necesito modificar para mejorar algo. Es sobre uno mismo, sobre el propio desarrollo, sobre lo cual nos vamos a medir.
Entonces estamos aprendiendo a desarrollar habilidades para movernos en la vida cotidiana, cada cual con sus objetivos personales, pero con un “desde dónde” bien claro que es nuestra consciencia alineada al alma. Ahi vemos el 8 , esa unidad del círculo inferior que representa lo concreto y el círculo superior que representa el alma, nuestra dimensión abstracta. En esa sincronicidad vamos desarrollando nuestras habilidades humanas, tomando como marca nuestro propio desarrollo, y guiados por nuestra conciencia y alma.

Es necesario y útil el desarrollo de habilidades para anclar nuestra existencia en el plano concreto, humano; ahora bien, desde dónde lo vamos hacer es lo que necesitamos observar desde la consciencia. Pues si nuestro “desde dónde” son las memorias pasadas de la especie, se activará el programa comparación y competencia con otro/s que desata rivalidad y nos separa. En cambio, cuando elegimos desarrollarnos desde la unidad de nuestro Ser con sus estructuras multidimensionales: cuerpo, alma, conciencia y espiritu; estamos integrando lo concreto y lo sutil en nuestra existencia.
En síntesis, las aptitudes humanas que desarrollamos tienen que estar en sintonía con nuestra alma, que tiene el conocimiento evolutivo, para no quedarnos solo con las memorias pasadas de la especie humana, que incluyen sobrevivir, competir, protegerse del otro, etc. como sea y a cualquier costo.
Elegir que nuestra alma nos guíe nos permite dar cada paso con consciencia en nuestro desarrollo integral e infinito.
Para tener en cuenta
El alma conecta con la fuente primordial del conocimiento, podemos utilizar esta secuencia numérica de Amor Eterno 888 912 818848 que nos brinda Grigori Grabovoi en su libro “Normalización Psicológica”, llevando a cabo las acciones de nuestra vida cotidiana, desarrollando nuestras habilidades humanas en sintonía con la vibración de esta secuencia numérica:

517 489719 841 Auto Confianza, del mismo libro.