Ejercicio: Difundir la luz del alma

Ejercicio: Difundir la luz del alma

Por Stefano Candela, 15.09.26

Percibimos nuestra alma y la sentimos como un pequeño sol en nuestro pecho. Y en la parte interna de este sol hay una consistencia dorada, un poco densa dentro del sol, que está en contacto muy profundo con el alma.

Tomamos información desde este sol, difundimos la luz como un pequeño sol a nuestro alrededor desde el sol que está en nuestro centro. Queremos solamente difundir la información del alma. Entonces difundimos la información del alma desde el centro hacia este campo grande a nuestro alrededor.

Y paso a paso se siente un amor que se difunde, una sensación bella, placentera, una alegría, una celebración. Y así toda la esfera inicia a brillar como una luz dorada. Y a nosotros nos interesa más el centro que se expande que la percepción.

Entonces difundamos bien esta percepción en todas las direcciones. Nos damos cuenta que si nosotros desde nuestro centro vemos la información que sale del alma, vemos que arriba hay más y hacia abajo menos. Pero nosotros queremos ver una información completa en esta esfera, una percepción profunda e íntegra.

Iniciamos a sentir entonces que toda esta esfera está plena del alma. E iniciamos a difundir este campo de amor en modo amplio, como un latido del corazón, como una pulsación, como si respiraras. Esta difusión vemos que va en todas las direcciones, incluso hacia atrás y hacia arriba y hacia abajo.

Y cuando vemos que vamos hacia la parte de abajo estamos viendo la materialización. Es muy importante hacer descender la energía hacia abajo. Mientras desciende vemos nuestro abdomen, nuestras piernas y encontramos la información de la materialidad.

Pero nosotros simplemente distribuimos, trabajamos la información del alma hacia abajo. Y sentimos de forma orgánica una belleza de energía toda en torno a nosotros. Y podemos ver delante de nosotros el futuro. Vemos nuestro objetivo en el futuro próximo

Y hacemos el esfuerzo de ver delante de nosotros el futuro eterno. Entonces nuestro futuro es como una calle dorada delante de nosotros que es infinita. Y en esta calle, en esta vía, colocamos el objetivo que queremos realizar. Y lo colocamos en el punto justo donde necesitamos que se realice en el futuro. El simple hecho de colocarlo en esa vía dorada delante de nosotros, activa nuestra concentración para el logro del objetivo.

Entonces colocamos exactamente nuestro objetivo en el lugar justo, en el momento justo para su desarrollo. Y nuestro objetivo inicia a brillar de luz de la eternidad. Esto nos da un retorno hacia nuestro corazón. Y nuestro corazón siente esta onda de retorno. Y exactamente se siente en el corazón la onda de retorno que ya ha llegado y nosotros estamos contentos.

Concentrémonos entonces en nuestro objetivo ya realizado. Es exactamente como un faro de luz que podemos dejar, o sea, tener fe de que existe. Y podemos ver que este faro de luz se difunde en todas las direcciones.

Lo vemos como una esfera de luz. Y vemos que en algunos factores de esta esfera la luz es menos intensa. Y entonces nuestro objetivo le dificulta volverse realidad. Y que esta luz es exactamente la realización eterna del objetivo. Entonces prestemos atención a estas áreas donde la luz está menos presente. Y solo el hecho de prestarle atención a estas áreas hace que la luz eterna se vuelva más fuerte.

Y ahora vamos más allá y difundimos la luz de nuestro objetivo más adelante. Por más tiempo, en el futuro. Nosotros queremos que nuestro objetivo se realice eternamente en el futuro. Y sentimos que el futuro es largo. Entonces nosotros vemos la parte de atrás de nuestro objetivo. Y la parte de adelante también. Y si comenzamos a ver, nuestro objetivo se difunde con una luz potentísima. De una forma armónica.

Y nos fijamos que desde nuestro objetivo se difunda hacia abajo la información. Hacia el área de la materialidad. Y nos fijamos que cuando hacemos esto de bajar la información hasta la materialidad suceden algunas cosas. Es fácil ver en el plano de la información la eternidad perfecta. Se ve exactamente potente; pero cuando nosotros hacemos bajar la información hacia la parte material, hacia abajo, la situación es diferente, cambia. Nosotros queremos que esta información baje perfectamente.

Entonces nos dedicamos a bajar la información hacia abajo. Sin que cambie al descender y que se quede con nosotros. Y vemos entonces que la información llega al plano material. Y desde la tierra va mucho más abajo. Llega al plano de la eternidad y lleva nuestro objetivo a esa unidad. Mucho más abajo. Y ahora estamos de nuevo en el plano de la información eterna. Dentro de la tierra en este nivel bajo, está la información eterna.

Entonces hacemos que la información de la eternidad pueda transformar esta información que está llegando de la tierra. Y esta información que llega de la tierra tiene una forma como cilíndrica, como alargada. Se difunde. Entonces la información de la eternidad inicial envuelve y armoniza todo. Y la información de la eternidad se difunde en todas las direcciones.

Nuevamente hacemos descender la información de la eternidad al plano material, a la parte de abajo. Y vemos que ahora baja más fácilmente la información. Y llega bien al plano material, se establece bien.

De nuevo sale la información del plano material al plano informativo eterno, pero en este caso sale como una planta. Y se detiene. Es como un aspecto estático. Es como que si esta planta se llenara toda de flores. Y entonces vemos una parte de eternidad de naturaleza. Que se lleva por todos los lugares. Y entonces vemos que hay una armonía entre la información eterna preexistente y la que llega desde el plano material.

Se difunde entonces la información del plano de la eternidad, de forma perfecta. Como despejada. Y vemos que ese nivel de eternidad, que habíamos visto inicialmente, de luz eterna divina, nos armoniza con esta información que viene de la tierra. Con todas estas flores blancas. Y ahora la información está relajada. Y al ser así más abierta, vemos el símbolo dorado del infinito dentro de cada una de las flores. Es una firma que nos dice que la energía entre el plano informativo y el plano material está todo junto. Está todo unido. 

Y entonces vemos que la luz de nuestro objetivo realizado se difunde majestuosa, y se difunde hacia el futuro. De nosotros hacia el futuro. Por toda la vía dorada. Y vemos que la información es muy estable. Muy directa en el futuro. Vemos omo desciende en el plano material. Y existe entonces como una columna, un ascensor que une los dos planos. Escuchamos nuestro corazón. Y sentimos que nuestro objetivo está logrado. Entonces pedimos a nuestro Creador que venga a ayudarnos en nuestra labor. Y Su presencia incrementa la gracia. La virtud. La belleza de aquello que estamos experimentando. Y le pedimos a Dios que vea nuestro objetivo y nos de su opinión. 

Dios se refleja en nosotros. Nos ve a nosotros. Y la imagen nos refleja a él. En nuestros ojos. Él es la absoluta realidad. Nosotros somos una imagen en sus ojos. Dios es todo. Y en nuestro trabajo se ha transformado una parte es Dios.

Todo el mundo está en Dios. Y Dios estaba donde antes estaba nuestro objetivo. En el centro de todas nuestras actividades. Exactamente el centro. Él vino exactamente. A sentarse donde nosotros. Y su presencia es infinita y eterna. Y él lo lleva a todas las dimensiones que existen. Es un amor infinito que nosotros tenemos por él. Dios es la única información eterna. Y todo se apoya en Él. Se cuelga de Él. Y sentimos que nuestro objetivo está absolutamente integrado en Dios. Entonces nosotros sentimos la presencia de Dios delante de nosotros.

Sentimos al centro de Dios como parte de nuestro objetivo. Dios es todo, y nosotros somos como un reflejo. Un reflejo que vuelve a Él. Y podemos disfrutar esto. El sentir que todo está en Dios. Y que no hay ninguna otra cosa después. Dios mismo se ha manifestado en el universo. En nuestro universo. Y nosotros hemos entrado en Él. Y eso es una de las cosas más bellas que le puede pasar a un ser humano.

Y agradecemos a Dios. El que nos haya acogido. Y le agradecemos también que haya venido a formar parte de nuestro espacio de trabajo. De nuestro objetivo. Y agradecemos a Dios que nos haya ayudado con nuestro objetivo, y que lo haya hecho una parte de él.

Todo está hecho. Todo es Dios. En este punto completo. Nosotros percibimos la acción divina que se difunde sobre todo el universo. Y mucho más allá del universo. Y que se difunde en cada tiempo que es infinito. En cada parte de la tierra. Es muy gratificante para nosotros. Porque todo ha empezado desde nuestro trabajo. Entonces, simplemente, experimentemos este éxito. Y hagamos amistad con Dios.

Y concluimos esta extraordinaria experiencia. Exactamente con una alianza. Que hagamos con Dios. Él es Dios. Y nosotros estamos con Él. Y para Él. Y esto es perfecto. Gracias. 

María Guadalupe BG.

PorMaría Guadalupe BG.

Investigadora, en constante aprendizaje de la Vida. Escritora y Comunicadora sobre Desarrollo Personal y Espiritual. Op. en Psicología Social. Counselor.

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