Respetar el lugar de cada cual en la familia para mantener la paz
Bert Hellinger demostró con sus enseñanzas prácticas que cuando una segunda esposa intenta “borrar”, anular o expulsar la historia de la primera, se genera un desequilibrio producto del desorden sistémico y la transgresión a las “Leyes del Amor”: respetar el lugar de cada cual.
La pareja actual debe honrar y reconocer que el lugar que hoy ocupa existe gracias a que la primera relación terminó.
Intentar hacer “como si la primera familia no hubiera existido” para posicionar a la nueva esposa como la única poseedora de la identidad familiar daña el “alma familiar”.
Intentar refundar el clan borrando el pasado, es un ejemplo de “arrogancia sistémica”.
La solución que propone esta filosofía de Bert Hellinger es espiritual y relacional: requiere que el hombre agradezca y honre el pasado con su primera esposa, y que la actual esposa acepte con humildad que es la última en llegar al sistema.
La conciencia familiar guarda las memorias de los vínculos. Por ello, aquello que no se resuelve en una generación se repite en la siguiente, con el propósito que el conflicto sea mirado con consciencia y solucionado, dando a cada uno su lugar, con respeto.
