Cuando dejé de resistirme al dolor, me conecté con la verdad de mi historia y la acepté, la lucha cesó y me sentí más serena…
-Hola Guadalupe, me llamo Ana Lía y vivo en México, leí todos tu libros y te sigo en los blog’s, gracias por todo lo que nos brindas para nuestro crecimiento. Quiero compartir que siguiendo tus enseñanzas, cuando dejé de resistirme al dolor, me conecté con la verdad de mi historia y la acepté, la lucha cesó y me sentí más serena. No fue fácil, pero seguir negando o resistiendo me había llevado a enfermarme. Llegué a sentir odio a mi marido fallecido, porque sentía que me había abandonado… a la vez me sentía culpable de sentir odio…. ¿cómo lo iba a odiar si había sido tan bueno conmigo? era una lucha interior que solo la podía sentir pero no veía ni comprendía lo que pasaba…. odiaba y me odiaba por odiar… ufff… un infierno…. también me enojé mucho con Dios por su muerte…
Hasta que me encontré con el dolor por haberlo perdido… con lo que me resistía a ver…. ahora entiendo que nada es para siempre…
Busqué, busqué y me encontré con tus escritos, tu curso sobre Nuestra Vida Emocional, y los ejercicios que me ayudaron mucho. Gracias Guadalupe, aunque no te conozco personalmente, siento mucho aprecio por ti.
Ana Lía-Me alegro Ana Lía!
Hasta que me encontré con el dolor por haberlo perdido… con lo que me resistía a ver…. ahora entiendo que nada es para siempre…
Busqué, busqué y me encontré con tus escritos, tu curso sobre Nuestra Vida Emocional, y los ejercicios que me ayudaron mucho. Gracias Guadalupe, aunque no te conozco personalmente, siento mucho aprecio por ti.
Ana Lía-Me alegro Ana Lía!