Des-cubrir la riqueza del Ser
Que habita en lo profundo de nuestro interior Un mendigo había estado sentado más treinta años a la orilla de un camino. Un día pasó por allí un desconocido. -“Una monedita“, murmuró mecánicamente el mendigo, alargando su vieja gorra de béisbol. -“No tengo nada que darle“, dijo el desconocido. Después preguntó: -“¿Qué es eso en
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