Para sentirnos íntegros, tenemos que integrar: lo concreto y lo sutil.
Anclarnos en la Tierra implica asumir que somos parte de la especie humana y darnos cuenta que esta especie tiene memorias de su evolución en este planeta, por ejemplo, intentar sobrevivir como sea, competir con otros, compararse, etc. Lo vamos experimentando en el camino, hasta que llega un momento que esto no brinda sentido a
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