Madres “helicóptero”
Madres “helicóptero” – un término de nuestro tiempo.
Y, sin embargo, muchas veces solo se ve lo externo.
Cuando hablamos de “madres helicóptero”, la mayoría de nosotros piensa en control, en sobreprotección, en un “demasiado” de cercanía e intervención.
Pero eso describe solo lo que es visible desde fuera.
Lo que a menudo pasa desapercibido es lo que actúa en el interior – y es precisamente ahí donde comienza una comprensión más profunda.
Detrás de este comportamiento suele haber un movimiento interno:
El intento, en su mayoría inconsciente, de hacerlo mejor que la propia madre en la crianza y el cuidado de los hijos.
- Estar más presente.
- Dar más.
- Hacerlo todo correctamente.
Justamente allí donde uno mismo ha echado algo en falta.
Donde algo faltó o fue doloroso.
De esta experiencia interior surge una exigencia que rara vez se expresa, pero que actúa con fuerza:
Lo haré diferente. Lo haré mejor – por mi hijo.
Y es precisamente aquí donde comienza la carga.
Porque el intento de hacerlo “mejor” que la propia madre genera una tensión interna.
Uno se aleja – muchas veces de forma inconsciente – de su madre y de lo que recibió de ella.
Y al mismo tiempo crece la presión de tener que dar siempre más, estar siempre atento y hacerlo todo bien.
Esta tensión interna rara vez queda sin efecto.
Con el tiempo puede convertirse en cansancio.
En una sensación de vacío interior.
O también en sentimientos depresivos y un profundo cansancio interior.
No porque estas madres “amen demasiado”.
Sino porque su amor a menudo está acompañado por una presión interna.
Y es justamente aquí donde puede surgir un punto de cambio.
Tal vez no se trata de hacer más o de ser aún mejor.
Sino de dar un paso atrás interiormente.
Respetar a la propia madre – tal como es.
Sin comparación.
Sin la necesidad de hacerlo mejor.
Y ocupar el propio lugar.
Con una frase interior sencilla:
Yo soy la madre adecuada para mi hijo.
Y mi madre es la madre adecuada para mí.
Por Matthias Posch