¿Porqué suceden divisiones aún en grupos que trabajan por el bien común?
Observar la tendencia humana a la división, aún en aquellos que se sienten maduros y muy espirituales…observar sin juzgar, comenzando en uno mismo, asumiendo nuestra parte, nos permitirá ir mutando ese límite humano…la espiritualidad auténtica es la que nos hace crecer, madurar, recordar nuestro Origen; mismo Origen para todos; lo cual implicará despojarnos de conceptos anticuados y distorsionados para crecer cada día en el amor puro, que empieza por uno mismo.
Bert Hellinger decía: “La vida se ordena por sí sola, cuando la dejamos hacerlo”
Este movimiento expresa un orden mayor.
Cuando algo o alguien ya no está en resonancia con la dirección común, el conjunto empieza a reajustarse por sí mismo,
como un organismo que busca recuperar la salud.
No es exclusión, sino un retorno al equilibrio.
También las energías negativas forman parte de todo grupo.
Muestran dónde estamos.
A menudo traen a la luz lo que estaba inconsciente – una tensión, un desequilibrio, algo que quería ser visto.
Cuando un grupo es fuerte y está unido, puede sostener también estas fuerzas sin caer en la defensa ni en el juicio.
Permanece centrado, en su eje, y transforma lo que aparece en conciencia.
No juzgamos, solo permanecemos claros.
Decimos sí, también a esta parte.
Vemos al que se ha ido.
También él perteneció, por un tiempo.
Y luego seguimos adelante.
Con amor, con respeto, y con la conciencia de que cada movimiento –incluso el de la despedida –sirve al todo.
Así el grupo permanece vivo.
No perfecto, pero auténtico.
No cerrado, sino atento –en conexión con lo que lo sostiene: la Vida misma.
Matthias Posch
