Observar y Asumir la propia sombra para poder transformarla
“Todo lo que irrita en nosotros debería llevarnos a una comprensión de nosotros mismos”. Carl Jung
Cuando hablamos de sombra nos referimos a esa parte que negamos de nuestro mundo interno, pero aún actúa, como la rabia que reprimimos porque hay que parecer amable, el dolor reprimido porque hay que ser fuerte, decir si cuando internamente es un no por miedo a ser rechazados, complacer por sentirse amodo. En fin, todo aquello que genera una incoherencia interior entre lo que realmente sentimos y lo que mostramos afuera. Esto ya no tiene más lugar, porque eso reprimido impulsa por salir como sea, ya no se puede retener más ni sostener aquello que no se puede sostener: la incoherencia.
puede retener más ni sostener aquello que no se puede sostener: la incoherencia.
Aquello que negamos no desaparece; simplemente se vuelve inconsciente, y desde ahí, fuera de la luz de nuestra conciencia, permanece influyendo en nuestra vida, manifestándose de forma indirecta: en reacciones desproporcionadas, en relaciones destructivas, en sabotajes silenciosos, en una constante sensación de vacío o irritación que parece no tener explicación. La sombra habla también a través de las proyecciones -cuando culpamos a otros-, de los impulsos automáticos ante ciertas personas que nos reflejano aquello que no queremos ver.
queremos ver.
Esto implicar primero, saber que los humanos parecería que portamos esta condición de cargar con emociones que necesitamos transformar, como el miedo, la culpa, ira, el deseo de muerte: introyectado cuando es en uno mismo o proyectado en un otro. Esto puede sona duro, pero el deseo que alguien desaparezca -muera- , surge cuando el ser humano siente que con algo no puede, porque no tiene herramientas para poder gestionarlo. La buena noticia es que hoy sí ya tenemos todas las herramientas necesarias para poder darnos cuenta y asumir con responsabilidad la transformación de esa energía destructiva. Seguir negando se hace cada vez más costoso.
más costoso.
Cando asumimos con corage mirar esa sombra sin huir ni justificarlo, algo comienza a transformarse. La sombra deja de ser una fuerza que actúa contra uno y se convierte en una fuente de conciencia. Aquello que reprimimos es vida retenida que podemos transformar en fuerza vital constructiva. Hacia una Vida Auténtica es el desafío.
es el desafío.
Volvernos creadores es nuestro desafío actual. Basta observar el mundo para darnos cuenta de ello. Y comienza por cada uno de nosotros, con nuestro trabajo interior de desarrollo de consciencia de quiénes somos en verdad. Cuando activamos el recuerdo de nuestro verdadero Ser unido al Creador, vamos recuperando, paso a paso, el poder creador que portamos desde el inicio de nuestra creacón y desde ese poder creador podemos transformar lo destructivo que observamos en uno mismo, pues siempre comenzamos por nosotros mismos, el trabajo es personal y ese desarrollo de consciencia de cada cual se transfiere luego a la consciencia colectiva, aportando luz a la sombra compartida.
Carl Jung (1875-1961) fue quien desarrolló y popularizó el concepto de la sombra. Jung decía que la sombra aunque sea incómoda, integrarla es uno de los pasos más importantes del proceso de convertirse en un ser completo y auténtico. Aunque Jung fue quien lo sistematizó y profundizó, la idea de una “parte oscura” del ser humano no era nueva (ya aparecía en literatura, mitología y filosofía). Lo revolucionario de Jung fue convertirla en un concepto central y darle un rol constructivo en el desarrollo personal:
- “Hasta que hagas consciente lo inconsciente, este dirigirá tu vida y lo llamarás destino.”
- “La persona que mira hacia afuera sueña; la que mira hacia adentro despierta.”
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