Abrir espacio a una comprensión más profunda de uno mismo
Aprender a observarse y abrir espacio a una comprensión más profunda de la vida y de uno mismo.
Se terminó el tiempo donde se atribuye afuera para que alguien se haga cargo de nuestro destino, ahora somos nosotros, seres humanos, los responsables de nuestra evolución.
Observar la proyección que hacemos en otro/s y la que otro/s hacen sobre nosotros, para salir de esa ilusión, que a veces puede ser positiva o negativa. Hay personas que subestiman, otras que exageran, algunas que aplauden por interés y otras que atacan por frustración propia. Cada cual está en su estado de consciencia. El otro es otro y no es un clon de uno, ni nosotros somos clones de otros. Cada cual es diferente, y a la vez, compartimos misma especie humana y estamos todos conectados.
Madurar implica aprender que no necesitamos que todos nos aprueben o validen.
Cuando aprendemos a sostenernos desde dentro, el ruido externo pierde poder. Y en ese momento dejamos de ser manejados por opiniones para empezar a dirigir nuestra propia vida.
Claro que para poder sostenernos desde nuestro interior es necesario la autoobservación en la vida cotidiana, en los vínculos más próximos.
Cuando surge el conflicto que nos genera dolor, es una oportunidad para abrirnos a la profundidad necesaria para poder crear la mejora.
El limite nos muestra aquello en lo que necesitamos desarrollarnos. Es una señal de la realidad que podemos aprender a ver y decodificar. Cuando el cerebro recibe más información de la que puede procesar, el cuerpo reacciona: enojo, discusiones, frustraciones, etc.
Entonces se nos hace necesario aprender administrar los reactivos (emociones) para gestionar el desafío que se nos presenta, incrementando asi la consciencia creadora. Actualizamos de esta manera la capacidad de responder.
Vale aclarar que la reacción no se trata de reprimirla, en absoluto! porque es la reacción la que nos muestra lo que tenemos que ver, nos trae información sobre nosotros mismos, de dónde estamos realmente en nuestro desarrollo consciencial.
Una dificultad se transforma en una nueva facultad cuando podemos ver aquello que nos falta aprender a ver para crecer, evolucionar.
Y esta nueva facultad es un aporte que queda disponible para todos en la conciencia colectiva. Una construcción y desarrollo de nuestra consciencia que es infinito.
Y, ¿qué hacemos cuando emerge el reactivo porque algo nos satura?
Pues nos detenemos un par de segundos antes de reaccionar y respiramos más lento, observamos la respiración, inhalación y exalación. Entonces asi damos tiempo a nuestro sistema nervioso para salir del impulso automático de reaccionar. Reducimos la intensidad emocional y podemos elegir una respuesta consciente y no una reacción impulsiva.
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