Acceso a la nueva realidad
26 de mayo de 2026, conferencia ofrecida por la Fundación Grabovoi, continuación de: https://desarrolloinfinito.com/comprender-desde-donde-se-genera-la-realidad-para-aprender-a-cocrear/
Buenas tardes a todos. Algunos se han expresado con una claridad precisa, diciendo que no saben qué día es hoy debido al continuo flujo de ondas; otros han indicado que sí, que este es el mejor efecto. Esto significa que todos presentamos síntomas similares. Yo, desde el inicio de este año, he experimentado sensaciones de sequedad en un avance veloz, característico de este tipo de efectos. También he preguntado varias veces en qué día de mayo estamos, tras pasar los primeros 20 días.
Es necesario que sea precisa con esta orientación, y hoy es una jornada particularmente compleja para mí debido a estos efectos. Sigo afectada por los sucesos que les compartí la semana anterior, y aunque no los recuerdo exactamente de memoria, me cuesta entender lo que estoy leyendo. Sin embargo, sé que sentir cosas de este tipo está estipulado dentro del proceso.
Vamos a iniciar desde cualquier punto. Hemos iniciado estos encuentros y continuaremos, porque hay necesidad de actualizarse sobre estos efectos; antes no existía esta necesidad, pero hoy sí. Es importante que sigamos con este evento, a pesar de los efectos, porque es de primera necesidad.
Inicialmente, comento que existen dos realidades. La última vez dije que esta fase ya había sido superada y, en realidad, al menos donde estoy yo, se siente una sola: la nueva. Me han preguntado por qué, ya que parecía compresible el hecho de que las realidades coexistieran. Y así es, pero ya está comenzando a prevalecer esta otra realidad nueva, al menos es lo que registro aquí. Al agruparnos, formamos una masa crítica mayor que está logrando objetivos. Me pregunto: ¿cómo puede sentirse una realidad como algo realmente objetivo? Según yo, se siente a través de la impaciencia.
A veces siento que no existen diferencias para mí, pero Grigori Grabovoi definió hace algunos años que las personas que no sepan de qué se trata se sentirán impacientes. Pero esto es lo menos problemático que nos puede suceder, porque nosotros estamos protegidos, bastante seguros dentro de esta esfera de protección. Soportar realmente los efectos en una realidad abierta es preferible a los problemas que pudieran entrar normalmente.
Debemos pensar y aprender cómo gestionar nuestro avance. Lo que hemos visto hasta el momento nadie lo puede entender; hemos encontrado esta forma de compartirlo y lo estamos estudiando. Pero este mensaje que he iniciado, si los demás pudieran compartirlo también, no sería solo yo la que lo pudiese hacer.
Esta semana ha madurado en mí precisamente lo que me ocurrió la semana anterior, y aunque no es nuevo, es muy fuerte, porque el proceso puede conllevar incluso a una abstracción completa del día a día, del proceso cotidiano. Aquí hay un elemento muy importante e interesante: observar los elementos del mundo que se está destruyendo, pero sin conflictos.
En el sentido de que el bien se contempla en contraste con el mal. Como en aquel versículo metafísico: “En el contraste, el amor se enciende”. Cuando vemos los eventos del mundo, entendemos que esto no es normalidad. Los miramos de reojo, pero no es normalidad. De hecho, esta anomalía que acontece en el mundo nos confirma la existencia de un proceso opuesto, un proceso de salvación. Es tecnología; uno tiende hacia la salvación, hacia la alternativa, conociendo que esta existe. Es propio de la situación: uno se da cuenta de que cuando estos procesos afectan, aparece la tecnología de la salvación.
Cuando las personas se dan cuenta de todos estos problemas, pueden sentirse mal porque salen de la normalidad. Nosotros podríamos ver lo que se llama cotidianidad como algo normal, pero no lo es tanto; deja una dependencia psicológica. Debemos entender que la nueva realidad es algo completamente diferente. Entender que ese entendimiento de lo que está sucediendo frente a lo que nosotros vemos como no normal— es algo que podemos compartir.
Se trata de un problema psicológico. Grabovoi dice que el adaptamiento es más difícil que el proceso en sí. El proceso, que asume ahora esta velocidad, puede ser absolutamente revolucionario, pero somos nosotros los que no podemos acostumbrarnos a la cotidianidad. Los cambios que están existiendo en ella los vemos porque nos afectan, ya que no son realmente normales, no son parte de esa “cotidianidad”. En eso consiste el trabajo en esta fase: el hábito es muy difícil de vencer. Hemos ganado terreno en el proceso, pero hallamos obstáculos en los hábitos que seguimos manteniendo.
El instrumento que aplico desde las enseñanzas nos indica que debemos estar muy atentos y observarnos, porque en la observación continua podemos darnos cuenta de las nuevas cosas que están llegando, tanto internas como externas. Se requiere exactamente disciplina. Para entender esto, hemos desarrollado material sobre el “Conocimiento de Dios”, que mostraremos.
En mi opinión, el instrumento con el que debemos seguir en este periodo es el primer grado: la base y la voluntad de este cambio. Uno puede decir: “Bueno, la voluntad ya la tengo”, pero nos damos cuenta de que realmente nos cuesta soltarnos a la nueva realidad y seguimos haciendo cosas a las que estábamos acostumbrados anteriormente. También, porque muchos no lo entienden; piensan que la enseñanza de Grigori Grabovoi se sobrepone al mundo como lo conocemos y le da una infinita continuidad a las cosas tal como las perciben.
Es un buen contrapaso, a cierto punto, descubrir que la vida eterna, la inmortalidad y la creación de la realidad requieren condiciones completamente diferentes. En la base, debemos seguir con esta recta voluntad. Debemos estar atentos a todo lo que sucede y actuar en consecuencia. El instrumento psicológico con el que procesaremos esto es lo que denominamos “Conciencia de Dios”. Lo veremos en los próximos encuentros.
La realización está compuesta de tres títulos. Las acciones se organizan en tres partes que ya vimos la vez anterior: la primera era “La prueba de la existencia de Dios”, la segunda “El alma de Dios” y la tercera “La conciencia de Dios”, que es un poco más difícil, pero se comprende. Son tres escalones al cielo; partes muy importantes de lo que queremos aprender. Esto es una parte de la enseñanza; la otra es la observación de la enseñanza.
Observarnos significa detenernos de la cotidianidad y observar lo que sucede. No sucede nada menos que el proceso global. Nosotros, al percibirlo, nos estructuramos, nos convertimos en el resultado de nuestra percepción. ¿Qué es lo que debemos descubrir en esta observación de nosotros mismos? Es ahí donde la “conciencia de Dios” se manifiesta como el instrumento para la excelencia. Es el documento que responde a lo que estamos buscando.
Debemos observar dentro de nosotros las indicaciones de Dios, en nuestro interior y en nuestro exterior, aquello que asume características absolutamente divinas en un continuo y dinámico desarrollo. El centro interno y externo de esta realidad es nuestro cuerpo. El cuerpo es el que tiene el enlace entre lo interno y lo externo. Parece que el cuerpo lo sea todo; que se extiende a todo el interior infinito, a todo el exterior infinito. Todo está afectando al cuerpo, que se transforma en lo infinito internamente como externamente. Hay una integridad entre lo interno y lo externo, y ponemos en este estado el objetivo de ver la relación con Dios.
El ingreso a este nivel pasa a través de la voluntad, de esa voluntad divina que es completamente diferente a lo que estamos habituados. La voluntad reside en la conciencia, y esto nos permite entrar en este estatus del cuerpo, que requiere de la conciencia de Dios.
Intentemos escuchar: Cuando observamos el espectro de la conciencia de Dios, podemos percibirla. Observamos primero el estatus del cuerpo del hombre en relación a la conciencia de Dios. No se entiende con el intelecto, sino que sentir es lo importante. Sentimos la totalidad a través de la conciencia de Dios. Si observamos el cuerpo del hombre como forma de la conciencia de Dios, y entendemos que Dios —quien ha creado la realidad— nos ha atribuido la actividad de la propia conciencia, entonces las características personales del ser humano, como su voluntad, se expresan en el hecho de que él, en cuanto elemento de la conciencia de Dios, es capaz de accionar su propia voluntad, tal como lo hace el estatus central.
Aquí tenemos la experiencia de que la eternidad se desvanece y se realiza solo en nuestra correspondencia a la cualidad de la conciencia de Dios. Cualquier sensación que tengamos, indiferenciada, no articulada, es una enorme palestra que luego se manifestará. Cualquier sensación que determinemos, que no podamos manejar, tendrá tiempo adelante para procesarla y entenderla.
Por tanto: la esencia interna del hombre es la manifestación del elemento de intersección entre la conciencia de Dios y la conciencia del hombre. Eso somos. El hombre se transforma en aquello que es en el momento del salto cuántico. Él debe transformarse en lo que es porque ha estado fuera de su rol. Aquello que es significa que la sustancia no debe ser diferente a la forma. Esta frase la podemos contemplar hasta que trascienda en la experiencia verdadera. Repito:
la esencia interna del hombre es la manifestación del elemento de intersección entre la conciencia de Dios y la conciencia del hombre.
Si no percibimos esta información, debemos buscar los datos que he mencionado. Nuestro infinito interno y nuestro infinito externo se transforman en la percepción del hombre, y esto ocurre en la conciencia de Dios, en ese punto de intersección. Debemos buscar contemplarlo hasta tener una experiencia estable de esta nueva calidad de vida. Y siendo esta percepción inclusiva de todo lo interno y externo, todos los objetos de información que percibimos en este estado poseen las propiedades de Dios mismo.
Aquí el hombre puede ver la presencia de Dios hasta en un vaso de agua; puede ver el aspecto físico de Dios en cualquier acción cotidiana elemental. Esto describe exactamente esta nueva percepción que debemos cultivar y alimentar. No es una gran novedad, porque sabemos que la nueva realidad se representa por el hecho de que todo se vive y se percibe de una manera diferente. Con esta frase del texto de la conciencia de Dios tenemos una herramienta muy potente que nos permite mantener firme esta voluntad, esta seguridad, y apegarnos a esta nueva percepción que nos protege de la cotidianidad que nos obstaculiza.
Basta con estas pocas palabras para darse cuenta de que definen todo lo que vamos a hacer, todo lo que hemos hecho en este trabajo de percepción en esta jornada. Muy bien, ya hemos iniciado este título. Avanzaremos en los próximos encuentros sobre este punto, sabiendo ya por qué lo estamos haciendo. Exacto. Desarrollaremos la próxima semana este título más hondamente. De alguna forma, he dicho lo que he sentido, lo que he podido hoy, y les doy las gracias.
Gracias, hasta la próxima