Volvernos adultos y despedirnos de nuestros padres
no es tan sencillo… Cuando el hijo puede irse, independizarse, los padres concluyeron su trabajo al servicio de la vida; y los hijos primero los incluimos y luego los soltamos, y así, nos sentimos liberados. Concluimos entonces que es posible despedirse de los padres llevándolos en nuestro corazón.