Gestión de la realidad, por Stefano Candela

Gestión de la realidad, por Stefano Candela

Encuentro sobre la tecnología PRK1U y la gestión de la realidad por Stefano Candela, 22.09.2026

El encuentro de hoy está dedicado a la tecnología PRK1U, que actualmente se encuentra en fase de prueba. El dispositivo PRK1M forma parte de una serie en la que también se encuentra el dispositivo PRK1U. Según se explica, estos serían los únicos dispositivos existentes capaces de trabajar con concentraciones relacionadas con la vida eterna. Se trata de dispositivos que nos permiten optimizar las condiciones de nuestra vida.

La conciencia y la transformación de la realidad

El tema fundamental es que nuestra realidad está vinculada a nuestra conciencia. Cuando comenzamos a modificar la realidad en el nivel de la información, también cambia la realidad material. Por eso, hoy es muy importante que tengamos un objetivo claro y preciso.

Más adelante trabajaremos con nuestra capacidad espiritual o con la ayuda del dispositivo del Dr. Grabovoi, que será compartido durante el encuentro. Cuando observemos el dispositivo, veremos que está compuesto por tres lentes. Las recomendaciones indican que debemos concentrarnos en los lentes comenzando por el más pequeño y siguiendo en sentido antihorario.

Después, nos concentraremos en nuestro objetivo como si ya estuviera realizado. Mientras mantenemos la atención en el objetivo, iremos cambiando la concentración de un lente a otro en sentido antihorario, es decir, en dirección contraria a las agujas del reloj. En todo momento debemos percibir nuestro objetivo como algo ya cumplido y mantenernos atentos a la transformación de la realidad.

Conexión con el alma

Iniciemos entonces la gestión de la realidad, como se refiere G. Grabovoi a este proceso y alcanzar aquello que deseamos.

En primer lugar, conectemos con nuestra alma.

¿Cómo se establece el contacto con nuestra propia alma?

En este caso, se trata de dirigir la atención hacia el corazón, específicamente hacia la zona del pecho donde se encuentra. Desde allí, nos conectamos con un punto muy profundo.

Imaginemos que estamos sobre las nubes o sobre un mar. Dentro de nosotros existe una realidad mucho más profunda. Descendemos hacia ella y emergemos como peces desde un mar profundo, hasta sentir una respuesta del alma. Por lo general, esa respuesta se percibe como un rayo de amor o de luz en la zona del corazón.

Comenzamos a sentir esta luz de amor en el pecho y la expandimos. Observamos que allí existe mucha más información, no toda luminosa ni armónica, pero distinguimos con claridad esta luz. La luz del alma absorbe la información que no es armónica y la transforma en luz del alma.

Expansión de la luz del alma

Poco a poco, la luz del alma se difunde de manera natural. Sentimos que se expande hacia la parte frontal del pecho, pero también permitimos que se extienda en todas las direcciones. En particular, llevamos la luz hacia la espalda, desde el corazón hacia atrás.

Percibimos que la información en esa zona puede sentirse un poco densa. Sin embargo, permanecemos allí y expandimos la luz del alma. Esta expansión abre espacios de libertad interior. También observamos cómo la luz se extiende hacia la izquierda y hacia la derecha, con alegría y gloria.

La luz avanza hacia adelante, hacia los lados y hacia atrás. La zona posterior, que antes parecía menos iluminada, comienza a volverse más luminosa. Empezamos a sentirnos como un sol que irradia sus rayos en todas las direcciones: hacia adelante, hacia los lados y hacia atrás.

Este sol se expande por todo nuestro entorno y comienza a brillar como una luz blanca alrededor de nosotros. También pulsa, como una respiración de luz amorosa. Permitimos que esa luz se vuelva cada vez más amplia y poderosa.

Ahora la llevamos también hacia abajo. Hacia abajo se encuentra la materialización, una zona que puede sentirse más densa. Continuamos expandiendo la luz con amor y esperamos que descienda hacia la parte inferior del cuerpo, hasta las piernas.

Cuando la luz llega cerca de la tierra, sentimos que estamos a punto de tocar la manifestación física completa. La tierra responde como una planta que se acerca a nosotros y al mundo. Podemos tocarla, y la luz alcanza el nivel de la información. Nos sentimos bien al percibir que se difunde en todas las direcciones de manera amplia y majestuosa.

Integración con el dispositivo

Ahora estamos listos para introducir el dispositivo en este proceso. Extendemos la luz hacia él y observamos cómo el dispositivo nos la devuelve potenciada. En particular, utilizamos dos lentes que funcionan como faros y proyectan la luz hacia nosotros. La información principal llega a través de estos dos lentes, como si fueran dos canales de luz.

En el pecho sentimos que se expande la luz de la eternidad hacia adelante. Enviamos esta luz hasta encontrar la luz de la eternidad dentro del dispositivo. Vemos cómo la luz avanza, entra en el dispositivo y encuentra allí la materia de la eternidad ya concentrada.

Llevamos nuestra energía hacia el dispositivo y buscamos en su interior la energía que se convertirá en nuestro futuro. Percibimos que una parte de la energía se dirige hacia el dispositivo y otra parte avanza hacia el futuro.

Visualización del futuro

Visualizamos el futuro como un camino directo que se extiende hacia adelante. Al principio, quizá no lo veamos completamente iluminado por la luz divina. Sin embargo, observamos que, desde la parte posterior del dispositivo —no desde la parte que está frente a nosotros— comienza a salir la energía que crea nuestro futuro.

La materia del dispositivo empieza a crear el futuro inmediato, en pocos minutos. El futuro comienza a modificarse y la materia de la eternidad avanza progresivamente. Comenzamos a extraer del dispositivo esa materia de la eternidad, que se transforma minuto a minuto y avanza hacia el futuro.

Se produce una potente luz de la eternidad que se proyecta incluso hacia un futuro lejano. El camino que al principio tenía poca luz se vuelve cada vez más claro. Continuamos percibiendo la luz que sale de la parte posterior del dispositivo y que va creando la eternidad hacia adelante.

La materia de la eternidad se transforma en una luz infinita y dorada: el futuro iluminado. Paso a paso, la materia se convierte en una luz que ya no está localizada y que se vuelve cada vez más luminosa.

Esta energía se transforma progresivamente en un río de materia de la eternidad y, finalmente, en una luz que se proyecta hacia el futuro. El camino del futuro infinito se vuelve más luminoso, más largo y más claro. Lo vemos como un camino cristalino, semejante al oro cristalino, brillante como el cristal y con reflejos dorados.

Integración del objetivo

En esta luz dorada de la eternidad colocamos nuestro objetivo. Al hacerlo, comienza a expandirse de una manera gloriosa, dorada y luminosa. Observamos nuestro objetivo específico incorporarse a la eternidad de la gloria divina.

Nuestro objetivo se transforma en parte del cuerpo de Dios. Lo vemos dentro de la luz de la eternidad y comprendemos que también forma parte del cuerpo de Dios. Dios nos sonríe, agradece nuestra presencia y se alegra con nosotros.

Estamos decididos a llevar la eternidad hasta los niveles gloriosos del alma. Observamos nuestro objetivo y agradecemos a Dios. Nos relacionamos con Dios y le expresamos que queremos que nuestro objetivo se cumpla completamente, para su gloria.

Lo consideramos un regalo que ofrecemos a Dios en la eternidad. Dios está contento, y contemplamos la edificación de una realidad eterna y divina.

Si queremos profundizar en esta imagen, podemos visualizar también el corazón de Dios. Nos detenemos en adoración y reverencia, y observamos cómo la energía del amor de Dios se difunde hacia la parte infinita del alma y de la realidad.

Dentro del corazón de Dios, nuestro objetivo aparece como algo pequeño, semejante a una célula, a un órgano o a un pequeño diamante. Si entramos en esa imagen, descubrimos que es infinita y que contiene una acción divina completa dentro del corazón y del cuerpo sagrado de Dios.

El cuerpo de Dios es inmenso: abarca todo el universo y es aún más grande que el universo. Nuestro objetivo está colocado como un pequeño diamante en el corazón de Dios.

Recepción del objetivo y cierre de la práctica

Ahora descendemos nuevamente al nivel de la información. Recibimos otra vez el futuro frente a nosotros, vemos nuestro objetivo y contemplamos a Dios presentándonoslo como algo ya realizado.

Dios nos entrega nuestro objetivo, divinamente realizado y perfectamente cumplido. Extendemos la mano, lo recibimos de las manos de Dios y lo llevamos hasta nuestro corazón.

Nuestro objetivo está ahora en nuestro corazón y también en el corazón de Dios. Sentimos esta doble presencia: en nuestro corazón y en el corazón de Dios al mismo tiempo.

Al abrir los ojos, nos damos cuenta de que del dispositivo sale una gran cantidad de luz de la eternidad hacia nosotros. La recibimos como un bloque de luz que entra en nuestro cuerpo. Esta es la estabilización definitiva, como una firma de Dios. En este proceso también la firma de Grigori Grabovoi.

Gracias a todos por haber realizado esta experiencia. A veces faltan las palabras para describir lo vivido. Todas las personas que participaron recibirán un correo con la explicación y un video personal.

Con esto damos por cerrado el encuentro. Recuerden que tendremos un nuevo encuentro dentro de quince días. Por favor, compartan esta experiencia con otras personas para ampliar nuestro campo de eternidad.

Aunque nuestras acciones parezcan pequeñas, nosotros también formamos parte de la mano de Dios. Los invito al próximo martes y, posteriormente, a un encuentro similar dentro de 15 días. Muchas gracias a todos.

Registro gratuito la Prueba de la Tecnología PRK-1UM de Grigori Grabovoi por Stefano Candela: https://m2legkfk.sibpages.com

María Guadalupe BG.

PorMaría Guadalupe BG.

Investigadora, en constante aprendizaje de la Vida. Escritora y Comunicadora sobre Desarrollo Personal y Espiritual. Op. en Psicología Social. Counselor.

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