Extendiendo nuestra luz

Extendiendo nuestra luz

Percibamos la luz que comienza a emanar de nuestro interior.

La sentimos específicamente en el corazón, donde está nuestra conexión con el alma.

Dejamos salir esta luz y sentimos que nuestro pecho se llena de un campo que comienza a difundirse hacia afuera, hacia el frente, arriba y abajo. Extendemos este campo de luz.

Sentimos cómo la luz se difunde en nuestro cuerpo.

La llevamos frente a nuestra cabeza y dejamos que todos los pensamientos, dudas y contenidos informativos se tranquilicen; la luz disuelve todo ese contenido.

Iniciamos a brillar desde nuestra cabeza, difundiendo la luz por el abdomen —parte donde a veces la luz se siente menos—, las piernas, los pies, los brazos y las manos.

Vemos nuestra columna vertebral como un faro de luz conectado con el cerebro.

La luz se difunde a nuestro alrededor creando una esfera luminosa.

Movemos la luz hacia los sectores donde está menos presente, particularmente donde sentimos cansancio.

Stefano Candela 14.04.2026

Podemos elegir vivir conscientes nuestra vida cotidiana con esa luz de nuestra alma iluminando nuestra vida, nuestros pensamientos, acciones y todo nuestro entorno. Asi, nos volvemos Portadores de la Luz.

Te invitamos a unirte a la web y elegir la opción adecuada para ti:

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María Guadalupe BG.

PorMaría Guadalupe BG.

Escritora y Comunicadora sobre Desarrollo Personal y Espiritual. Op. en Psicología Social. Counselor.

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