Extendiendo nuestra luz

Extendiendo nuestra luz

Percibamos la luz que comienza a emanar de nuestro interior.

La sentimos específicamente en el corazón, donde está nuestra conexión con el alma.

Dejamos salir esta luz y sentimos que nuestro pecho se llena de un campo que comienza a difundirse hacia afuera, hacia el frente, arriba y abajo. Extendemos este campo de luz.

Sentimos cómo la luz se difunde en nuestro cuerpo.

La llevamos frente a nuestra cabeza y dejamos que todos los pensamientos, dudas y contenidos informativos se tranquilicen; la luz disuelve todo ese contenido.

Iniciamos a brillar desde nuestra cabeza, difundiendo la luz por el abdomen —parte donde a veces la luz se siente menos—, las piernas, los pies, los brazos y las manos.

Vemos nuestra columna vertebral como un faro de luz conectado con el cerebro.

La luz se difunde a nuestro alrededor creando una esfera luminosa.

Movemos la luz hacia los sectores donde está menos presente, particularmente donde sentimos cansancio.

Stefano Candela 14.04.2026

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María Guadalupe BG.

PorMaría Guadalupe BG.

Nací en Santa Fe, Argentina, en abril de 1966. Me desempeño como Escritora y Comunicadora sobre Desarrollo Personal y Espiritual, facilitando procesos de transformación interior. Op. en Psicología Social. Counselor. Docente de las Enseñanzas de Grigori Grabovoi

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