Lo invisible que actúa en la pareja

Lo invisible que actúa en la pareja

“La mayoría de las dificultades en la pareja surgen porque uno o ambos siguen vinculados a otra persona” Bert Hellinger

Casi nada nos toca tan profundamente como la relación de pareja. Es el lugar de un gran anhelo y al mismo tiempo el punto donde encontramos nuestros límites.

Conocemos a una persona, nos sentimos unidos y creemos que el amor y la buena voluntad son suficientes. Y sin embargo aparecen tensiones, distancias o conflictos que no logramos explicar. Ambos se esfuerzan en la relación y aun así se siente como si algo faltara entre ellos o no lograran encontrarse de verdad.

En esos momentos surge el impulso de hacer más, hablar más, comprender más y esforzarse aún más. Y al mismo tiempo la experiencia muestra que eso no basta. Lo que actúa está en un nivel más profundo.

Lo decisivo es que mucho de lo que ocurre no es consciente. Escapa a la voluntad y no puede resolverse solo con esfuerzo.

Detrás de estos movimientos hay influencias que no provienen de la relación actual, sino muchas veces de la familia de origen. Allí existen vínculos y lealtades que siguen actuando de forma silenciosa pero con gran fuerza.

Puede suceder que una persona ame a su pareja y aun así sienta el impulso interno de irse. O que alguien se quede aunque ya no esté en sintonía. Detrás de esto hay muchas veces vínculos inconscientes con un miembro de la familia, con alguien que partió antes o con una relación anterior que no se cerró.

Algo cambia cuando lo esencial se hace visible. No a través de la presión, sino mediante una comprensión interna. A veces basta un instante de ver para que algo nuevo comience.

Se necesita respeto por lo que actúa. El amor que está detrás de muchos enredos es delicado y profundo a la vez. No puede forzarse, pero se transforma cuando es visto y respetado.

Y quizás ahí hay algo liberador.

No todo depende de cuánto nos esforzamos o de hacerlo bien.
Hay cosas inconscientes que actúan en el fondo.

El cambio no siempre comienza haciendo.
A veces comienza cuando nos detenemos, miramos y estamos dispuestos a percibir lo que actúa en el fondo.

Cuando damos espacio a lo que quiere mostrarse, algo puede ordenarse.
En silencio.
Y desde ahí surge un nuevo movimiento.

Para tener en cuenta

Irse… ¿y luego qué?

A veces la vida nos lleva a un punto en el que sentimos:
Tengo que irme.
De una relación, una tarea, un lugar familiar o de un vínculo que ya no nos hace bien.

Pero irse no es simplemente soltar.
No es una ruptura, ni una huida.

Profundizando se hace visible:
Irse solo sana cuando se hace en paz.
Cuando honramos lo que fue – con todo lo que implicó.
Entonces, irse se convierte en un nuevo comienzo.
Un paso hacia la propia fuerza.

Bert Hellinger dijo:
“Solo cuando he honrado lo antiguo, puedo servir a lo nuevo.”

Quien se va sin inclinarse internamente, permanece atado.
Pero quien se despide conscientemente – con respeto, sin juicio –se abre a un nuevo movimiento.
A un cambio que sostiene.
A la vida, que sigue fluyendo.

Irse puede ser un paso hacia la libertad.
No contra lo antiguo, sino con lo antiguo a nuestras espaldas.

Y entonces, casi sin darnos cuenta,
una nueva fuerza sale a la luz.
Silenciosa. Clara.
Como un nuevo comienzo.

¿Lo has experimentado tú también alguna vez?
¿Estás tú quizás ante una decisión importante?
Tómate un momento – para sentir, para reconocer.
Tal vez justo allí se muestre el primer paso.

Por Matthias Posch

El cuento de las monedas

Un maestro le dijo a su alumno:
“La vida es como si te entregaran monedas.
Al nacer, recibís mucho: de tus padres, de quienes estuvieron antes, de la vida misma. Eso no lo podés devolver hacia atrás. No hay forma de pagarles a quienes te lo dieron.
Si intentás devolverlo, te debilitás. Porque te ponés por encima o te achicás frente a ellos, y el movimiento se desordena.
Entonces, ¿qué se hace con esas monedas?
Se toman. Completamente. Tal como vienen.
Y después, se las hace seguir.
Se las das a otros: a tus hijos, a tu trabajo, a la vida, a quienes se crucen en tu camino.
Ahí se completa el movimiento.
Pero cuando alguien no quiere tomar del todo —por dolor, por culpa o por rechazo—, o cuando retiene y no deja que eso siga, las monedas se acumulan.
Y lo que era riqueza, se vuelve peso.
Entonces aparece el malestar, no como castigo, sino como señal de que el movimiento está detenido.
La vida no pide que le devuelvas.
La vida pide que la dejes pasar.”

Link relacionado:

¿Dónde están las monedas?

 

María Guadalupe BG.

PorMaría Guadalupe BG.

Escritora y Comunicadora sobre Desarrollo Personal y Espiritual. Op. en Psicología Social. Counselor.

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