¿Nos vinculamos para nutrirnos y apoyarnos mutuamente?

¿Nos vinculamos para nutrirnos y apoyarnos mutuamente?

En relaciones de pareja suelen surgir conflictos que tienen que ver con el intercambio en desequilibrio, que establecen entre ambos y de manera inconsciente.

Bert Hellinger observó sabiamente, que es necesario un equilibrio entre el dar y tomar, para que una pareja pueda vincularse de manera sana y prosperar.

Este intercambio equilibrado es posible cuando maduramos y nos volvemos adultos.

Es decir, cuando ya no esperamos encontrar en la pareja a una “madre” o a un “padre”, sino que vemos al otro como igual, y nos relacionamos de manera cooperante, para nutrirnos y apoyarnos mutuamente en nuestra experiencia humana.

Por el contrario, cuando aún no maduramos y permanecemos emocionalmente como niños o niñas, esperamos en un otro que nos dé aquello que nuestras padres no nos dieron, y ahí es donde emergen los conflictos. Claro está que esto se experimenta de manera inconsciente, y el desafío es poder verlo, volverse consciente del “desde dónde” surge esta experiencia conflictiva.

Si no nos damos cuenta desde dónde se generan nuestros conflictos, estos se multiplican cada vez más, mostrando diferentes formas del mismo contenido: esperar que un otro me dé lo que yo no soy capaz de darme a mi misma/o. Por ejemplo: uno espera atención (de diferentes formas) y otro espera ese amor que no se da a si mismo/a.

Esta manera de vincularnos no solo la observamos en la pareja. También podemos verla en otros vínculos, generando multiplicidad de conflictos.

De esta manera, como los parásitos que viven a expensas de otra especie viviente, aunque no lo destruyan, nos hacemos daño unos a otros.  

Detectar el origen de los conflictos, es esencial para salir de ello, de lo contrario, quedamos atrapados en una rueda loca de repeticiones, creyendo que el problema “lo tiene el otro”, o que “no soy capaz de lograr una relación sana”. Todas estas creencias falsas surgen de la idea ilusoria del ego que “afuera voy a encontrar aquello que no tengo en mi“; cuando es al revés: a partir de encontrarme a mi misma/o como una totalidad amorosa, puedo encontrarme con otro ser y ayudarnos a expandir la luz que ya somos. 

Aprender a vincularnos sanamente es nuestro desafío

Como humanos, estamos aprendiendo a vincularnos de manera adulta, pues heredamos patrones vinculares que nos alejan de nuestro Ser, ese Ser puro amor unido al Creador. Ahora podemos verlo y elegir retornar a la Verdad.

Vincularnos desde nuestro verdadero Ser (unidad de cuerpo, alma, espiritu y consciencia) es un regalo que podemos ofrecernos mutuamente. Un regalo de Amor, Luz y Alegría, que nos recuerda que podemos aprender a nutrirnos mutuamente para apoyar nuestro desarrollo integral. 

Gracias 🙏Gracias 🙏Gracias 🙏

Para meditar
Los parásitos son organismos que viven a expensas de otra especie viviente, sin destruirlo pero hacen daño.
Hay pensamientos que también resultan parásitos, pues nos hacen daño, al alejarnos de la Verdad: el amor.
Pensamientos, vínculos, emociones, pueden ser como parásitos que nos quitan energía vital.
Labor Personal
¿Qué hacemos con ello?
☑ darnos cuenta,
☑ observarnos, y
☑ le pedimos guía a nuestra alma que conoce la verdad, tenemos en el alma el conocimiento divino que necesitamos para conocer cada paso a paso en nuestro desarrollo que es infinito. 
Para reflexionar
por Matthias Posch

“La mujer sigue al hombre.
El hombre sirve a la mujer” Bert Hellinger

Estas frases de Bert Hellinger pueden provocar resistencia en un primer momento.
Tal vez porque se interpretan rápidamente como una cuestión de superioridad o inferioridad.

Sin embargo, en el contexto en el que fueron dichas, señalan un cierto orden dentro de la relación de pareja.

Que la mujer siga al hombre no significa someterse.
Más bien describe un ir con él – un abrirse al camino común.
Muchas veces también de forma muy concreta en la vida, siguiendo al hombre en su entorno, en su lugar o en su situación de vida.
En esto hay un movimiento de confianza, del cual puede surgir algo en común.

Y que el hombre sirva a la mujer puede parecer, en un primer momento, como si ella dominara sobre él.
Pero eso tampoco es lo que se quiere decir.
Significa más bien que el hombre pone su fuerza y su actuar al servicio de aquello que se manifiesta en lo femenino: la vida misma, la relación, la familia.
De forma muy concreta, esto significa: cuida de la familia, de la mujer y asume responsabilidad.

Así no surge oposición, sino una interacción complementaria:
La mujer acompaña – y el hombre sostiene.
La mujer sigue – y el hombre sirve a la feminidad que quiere desplegarse en la relación.

Este orden, que Bert Hellinger observó durante décadas en su trabajo, no es una valoración, sino una indicación de cómo una relación puede funcionar – cuando ambos, cada uno a su manera, contribuyen al bien común.

Para tener en cuenta

REGLA DE ORO DEL COMPORTAMIENTO   𝟓𝟗𝟏 𝟕𝟏𝟖 𝟗𝟏𝟖𝟏𝟒𝟏𝟗

En el proceso de interacción interpersonal, cada persona involucrada debe guiarse por un principio fundamental:
Actúa hacia los demás para que tu acción pueda dar nueva fuerza tanto al otro como a ti mismo.
Grigori Petrovich Grabovoi, del libro “Secuencias numéricas para normalización psicológica”.
María Guadalupe BG.

PorMaría Guadalupe BG.

Escritora y Comunicadora sobre Desarrollo Personal y Espiritual. Op. en Psicología Social. Counselor.

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