Purificar el vínculo con Nuestros Padres es un Acto de AMOR
Se trata de tomar lo que sí fue dado: La vida. Lo posible. Lo que si nos pudieron ofrecer.
Ejercicio. Visualiza a tus padres delante de ti, y le expresas:
Gracias por las experiencias vividas, tanto lo grato como lo difícil,
Gracias por los dolores, alegrías, risas y ausencias,
Gracias por las palabras alentadoras y las que no,
Todo esto me ha creado como el ser que ahora soy.
Gracias.
Gracias porque me diste la Vida.
Gracias por ser como eres.
Elijo tomar la vida que me regalaron.
Elijo estar en paz con ustedes.
Los Honro. Y al honrarlos a ustedes, mis padres, honro mi propio ser.
He venido al mundo gracias a la unión de los dos.
Elijo estar en paz con ustedes.
Elijo estar en paz con mi árbol genealógico (percibes a tus abuelos detrás de tus padres, bisabuelos detrás abuelos y demás generaciones que precedieron)
Gracias por la Vida que me llegó a través de ustedes.
Elijo estar en paz. Elijo el Si a la Vida tal como fue y tal como es
Elijo estar en paz con la Vida tal como es.
Gracias.
Si.
Lo Siento. Perdón. Los Amo. Gracias.
Lo Siento. Perdón. Los Amo. Gracias.
Lo Siento. Perdón. Los Amo. Gracias.
Lo Siento. Perdón. Los Amo. Gracias.
Lo Siento. Perdón. Los Amo. Gracias.
Lo Siento. Perdón. Los Amo. Gracias.
Lo Siento. Perdón. Los Amo. Gracias.
Luego te giras y miras hacia adelante hacia la Vida, y estás a su servicio.
Elijo estar al servicio de la Vida,
Para tener en cuenta
¿Padres tóxicos? ¿Familia tóxica?
Estas expresiones hoy se escuchan en todas partes.
Casi como si fueran una moda.
Y justamente ahí está el problema.
El término se usa con ligereza, sin conciencia de las consecuencias que puede tener.
Porque casi nadie se pregunta:
¿Qué te pasa por dentro
cuando describís así a tu propia familia?
¿Qué dice eso de vos?
¿Qué hay realmente detrás?
Las personas usan esta palabra cuando se sienten heridas y se viven como víctimas.
Y sí –hay dolor. Hay experiencias que llegan muy hondo.
Eso es real.
Pero la pregunta decisiva es:
¿Qué hacés con todo eso?
Porque en el momento en que llamás así a tus padres o a tu familia, te separás internamente de tus raíces – de tu origen, de tu fuente de vida y de tu fuerza más propia.
Y eso tiene efectos.
En relaciones que no duran.
En decisiones que se sienten inseguras.
Y en una sensación interna de inquietud, falta de estabilidad y ausencia de éxito.
No se trata de justificar todo ni de embellecerlo.
Pero sí se trata de tomar otra mirada.
De ver lo que fue.
De reconocer el dolor.
Y al mismo tiempo de comprender:
Esos son tus padres.
Y justamente ahí empieza el cambio.
No afuera.
Sino en vos.
Te vas soltando, paso a paso, de una posición de víctima.
Y volvés a tu fuerza, la fuerza que te fue dada por tus padres, más allá de cómo hayan sido.
Y es precisamente desde ahí que nace la posibilidad de construir tu vida por vos mismo y con éxito.
Matthias Posch

Gracias. Me es de gran ayuda en este momento. Necesito mirar con amor a mis padres, a mis ancestros, y que de esta manera ellos me vean con amor a mi. Gracias.