¿Qué sostiene nuestra identidad?
Buscar la identidad en la conciencia colectiva nos deja atrapados en ese campo.
Hoy necesitamos sostenernos en nuestro propio eje, en el vínculo consciente con nosotros mismos, con nuestra verdadera identidad conformada por nuestro cuerpo físico, consciencia, alma y espiritu. Ser plenamente consciente de cuáles son los valores más importantes que nos mueven internamente. Los cuales elegimos nosotros mismos como propios porque comprendimos claramente que es lo que nos otorga calma y claridad interior. Es decir, ya no se trata de valores que otros nos inocularon como “deber ser”, sino que nosotros mismos con nuestra consciencia y experiencia de vida hemos observado que es el camino correcto a seguir porque nos otorga lo que más anhelamos que es paz interior, seguridad, estabilidad real.
Y saber distinguir los campos, por ejemplo: uno puede elegir como valor la transparencia, y a la vez, saber que en la conciencia colectiva lo que prevalece es la opacidad , que es la capacidad de disfrazar la verdadera intención.
Tener claridad de esto es esencial para elegir -con consciencia- qué sostiene nuestra identidad. Y para saber desde dónde y cómo nos vamos a relacionar con otro/s en nuestra vida cotidiana.
Observemos que muchas de las interacciones de nuestra vida cotidiana son temporales, proveedores circunstanciales, pero nuestro vínculo con nosotros mismos, con nuestro Origen, es eterno; y esa luz es la que nos sostiene verdaderamente. Y desde esta conexión con la propia luz del alma que nos sostiene, elegimos relacionarnos desde la transparencia, sin la expectativa que el otro también lo haga, pues cada cual está en su propio desarrollo de consciencia.
Incluso a nivel social también podemos observar la dinámica donde se muestran cuestiones promovidas por intereses ocultos. Darnos cuenta, con comprensión profunda, el verdadero desde dónde y para qué, nos otorga claridad.
Si la identidad está arraigada en la pertenencia a la especie humana solamente, va a sentir la necesidad de sobrevivir como sea, competir, protegerse; y desde ahí podría ver como un valor engañar a otros, por ejemplo, si le resulta para su necesidad de sobrevivir, competir, etc. Todo es según el estado de consciencia de quiénes somos realmente, si solo un ser humano o una estructura multidimensional que unifica cuerpo físico, consciencia, alma y espiritu como la acción concreta que fluye del alma.
Así, paso a paso, desde la observación consciente, aprendemos a sostenernos de manera real y auténtica, y a respetar el proceso de cada cual, pero desde esta clarividencia, vemos claramente desde dónde el otro se relaciona, y ya no caemos en engaños ilusorios.
Para tener en cuenta
Del libro de Grigori Grabovoi, Secuencias numéricas para la Normalización psicológica 2:
CLARIVIDENCIA 818 8849482167 – recepción de conocimiento de algunos eventos sin el uso de órganos sensoriales conocidos o juicios lógicos.
Te invitamos a unirte a la web y hacer tu propio camino de desarrollo personal en modo autodidacta:
muy bueno