“Te Libero de mí”
Un hijo no nace para reparar, ni para sostener, ni para quedarse. Nace para hacer su propio camino de desarrollo infinito.
El mejor regalo que podemos dar a los hijos es nuestra propia realización, para que él/ella no tenga que quedarse a entretener nuestra soledad o sanar nuestra tristeza.
La vida fluye hacia adelante: El amor de una madre no exige permanencia. Exige que el hijo esté vivo, pleno y ocupando su propio lugar en el mundo.
“Yo me quedo con lo mío, tú ve y vive”
Cuando una madre le dice esto a su hijo, el orden se restituye. El hijo se libera y la madre recupera su dignidad. Y asi puede ser fiel a su propio destino; solo así se rompe la lealtad invisible que ata al pasado, y comienza la verdadera vida en libertad.
“Hijo, tomo la responsabilidad de mi propia historia. Te libero de la carga de cuidarme o salvarme. Ve y haz algo grande con tu vida, en mi honor”
El amor sano y maduro dice al otro “Te libero de mi…”; de mis juicios, expectativas, quejas, etc etc
TE LIBERO DE MI
Visualiza a ese ser que estás esperando que sea diferente a como es, o que juzgas por algo, y libéralo de todo ello, y no solo estarás liberando al otro sino que también te estarás liberando a ti:
TE LIBERO DE MI
Observa en tus vínculos más próximos, tus padres, pareja, hijos, amigos, compañeros de trabajo, etc, cuando estás esperando que sean o actúen de una manera diferente o cuando los juzgas por algún motivo, y puedes ELEGIR liberarte a ti mismo de asumir ese rol y liberar al otro de ti, expresa:
TE LIBERO DE MI