Tengo tres hijos y he tenido dos abortos naturales…

Tengo tres hijos y he tenido dos abortos naturales…

Buenas noches, ya siento molestarle, aunque he realizado constelaciones, quería pedirle un favor nuevamente ya lo hice anteriormente con el tema de la religión, pero éste me atormenta. Tengo tres hijos, y he tenido dos abortos naturales, la primera perdí, el segundo es mi hijo el mayor, el tercero mi hijo mediano, el cuarto lo perdí y el quinto es mi pequeño. He vivido obsesionada con que mi hijo el mayor se iba a enfermar y morir, con los tres pero sobre todo con el mayor, constelé el tema de mis hijos y estaba ahora menos obsesionada pero nuevamente lo estoy pasando muy mal. Tuve el otro día una pesadilla horrible en mitad de la noche y luego ya no pude dormir, a mi hijo el mayor comenzaba a salirle unas manchas en los tobillos y luego en la cara, corrí a la médico o enfermera y me decía primero que ni idea lo que era y enseguida me soltaba el peor pronóstico, difteria, yo entendía que se moría entonces me desperté muy mal hasta gritando, no se que pensar puede que sea un aviso una premonición o los sueños solo son sueños, ayúdeme por favor a quitar el miedo gracias y poder disfrutar de ellos tres, un saludo.

Hola, podría ayudar los siguientes ejercicios, de a poco, pues todo es proceso y se necesita tiempo para asimilar:
-Incluir los hijos abortados
Para reconocer e incluir en el alma familiar a los hijos 
abortados
-Ejercicio para que nuestros hijos ocupen su lugar
Para borrar los recuerdos, pensamientos y memorias inconscientes que nos atan al pasado
-Ante una experiencia que me genera carga emocional
“Te Libero de mí”
-Ho’oponopono para liberar un conflicto vincular y recuperar la LUZ del SER

Te deseo lo mejor! adelante!

Para tener en cuenta

Cuando en una familia ha habido un aborto o una pérdida de embarazo, ese niño no desaparece simplemente. Aunque los padres no lo digan, los hijos sienten que falta alguien.
Sienten el vacío. Sienten la tristeza. A veces también la culpa. Y lo cargan sin poder entenderlo.

Bert Hellinger recomienda, por lo tanto, comunicarlo a los hijos vivos. De manera sencilla. Sin muchas explicaciones. Sin culpa. Solo como es.

Por ejemplo así:

“Tuvimos otro hijo. No pudo vivir. Pero pertenece a nosotros. En nuestro corazón tiene un lugar. Y también en nuestra familia tiene su lugar. Pueden mirarlo como a su hermano o hermana”

A veces ayuda mostrarlo con una imagen. Por ejemplo, cuando ponen la mesa en el cumpleaños de uno de los niños. Entonces dejan un lugar vacío.
Y dicen:

“Aquí se habría sentado ese niño. Pertenece a nosotros. No lo olvidamos. Nos mira con amor. Y nosotros lo miramos con amor”

En ese momento sucede algo liberador.
El hijo perdido es visto. Puede pertenecer.
Y los hijos vivos respiran aliviados. Porque ahora entienden lo que ya sentían. Ya no tienen que vivir en lugar del que falta. Pueden ocupar su propio lugar – como segundo, tercero o cuarto hijo.

Lo más importante, sin embargo, es la actitud de los padres.
No quedarse en el dolor. No quedarse en la culpa. Sino mirar en silencio, con amor.
Decir simplemente:

“Tú perteneces. Tienes tu lugar. En nuestro corazón estás guardado”

Entonces llega la paz.
Los hijos sienten: La familia está completa.
Y solo desde esta plenitud pueden ir libres hacia la vida.

Matthias Posch

María Guadalupe Buttera G.

PorMaría Guadalupe Buttera G.

Nací en Santa Fe, Argentina, el 17 de abril de 1966. Me desempeño como Escritora y Comunicadora sobre Desarrollo Personal y Espiritual, facilitando procesos de transformación interior. Op. en Psicología Social. Counselor. Docente Certificada por el Centro Educativo sobre la Enseñanza de Grigori P. Grabovoi

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