Transformar los eventos externos a través de nuestra consciencia

Transformar los eventos externos a través de nuestra consciencia

Gestión con dispositivo Prk1UM por Stefano Candela, 28/07/2026

Nuestro trabajo de hoy consiste en realizar una gestión de concentración para cambiar la realidad. En este caso, la modificación de la realidad implica transformar los eventos externos a través de nuestra consciencia, basándonos en la tecnología de Grigori Grabovoi, la cual es una herramienta valiosa para este proceso interactivo humano.

Primero les daré una información general sobre la tecnología PRK-1U. Como verán al observar el dispositivo, cuenta con tres lentes. La concentración debe realizarse enfocándose en una lente a la vez, moviéndose en sentido antihorario de una a la otra.

Comencemos nuestra concentración. Proceso de gestión:

  1. Activación de la luz interna: Comenzamos sintiendo una luz dentro de nuestra cabeza, la cual se difunde por todo su interior. Percibimos nuestra cabeza con una luz radiante en el centro que se expande.
  2. Expansión hacia el corazón: Ahora, visualizamos cómo esta luz desciende progresivamente hacia nuestro corazón. Al llegar a esta zona, sentimos cómo modifica nuestra percepción; se crea un espacio luminoso donde todo lo previo se relaja. Lo importante es sentir esta luz expandiéndose como un pequeño sol.
  3. Difusión corporal: Esta luz aumenta de dimensión, iluminando el tronco, el tórax, el pecho, el cuello y la cabeza. Continuamos dirigiendo esta luz en todas direcciones a nuestro alrededor, enfocándonos especialmente en el área sobre nuestra cabeza, donde se alojan nuestros pensamientos.
  4. Esfera lumínica: Creamos una esfera de luz a nuestro alrededor. Aunque al principio algunas zonas puedan parecer resistentes, con el tiempo, la luz las va limpiando y progresando a través de ellas. Debemos asegurarnos de que la luz se difunda bien por la parte inferior de nuestro cuerpo (piernas) y hacia nuestra espalda.
  5. Potencia y alcance: Percibimos que la luz se vuelve muy potente y se extiende a gran distancia. Observamos una luz blanca brillante que emerge desde el corazón hacia la izquierda, alcanzando el infinito. Del otro lado, percibimos lo que parece una corona o espada de luz. Si esta corona tiende a descender y se vuelve densa o resistente, tomamos el tiempo necesario para que la luz descienda fluidamente hacia la parte baja.
  6. Campo informativo: Una gran luz se abre frente a nosotros, como una puerta que se nos presenta. En este campo, observamos información que está en total sintonía con nuestro futuro. Al conectar con estos nodos luminosos (algunos con formas sutiles, como la de una mariposa), comprendemos que representan realidades concretas. Si nos desplazamos hacia otros nodos, observamos variantes de la realidad. Superamos este campo inicial para llegar a un campo de luz concentrado, potente y muy estable, que representa la opción divina de la norma.
  7. Transformación del sistema: Una onda de luz llega hacia nosotros, permitiéndonos percibir nuestra columna vertebral y todo el sistema cerebroespinal (incluyendo la cabeza). Llevamos la luz hacia esta materia, visualizando nuestra espina dorsal hecha de una materia luminosa. Esta transformación retorna hacia el origen, llegando a la base de la columna, donde la percibimos como un cristal. Luego, volvemos a conectar con la luz del corazón que rodea nuestro cuerpo.
  8. Objetivo personal: En este campo avanzado de la norma, colocamos nuestros objetivos (esos que definimos previamente). Definimos nuestro objetivo con precisión matemática; cuanto más claros somos, más profundas son las emociones y la satisfacción que sentimos. Visualizamos el objetivo claramente realizado en nuestro campo de luz.
  9. Uso del dispositivo: Para potenciar la gestión, colocamos nuestro objetivo en la lente que contiene los números 2, 7 y 8. De esta lente sale una luz blanca que se dirige al centro de nuestra cabeza. Luego, nos concentramos en la lente de la izquierda para estabilizar un corredor de luz. Visualizamos una corriente que fluye entre las lentes, similar a un arcoíris de luces doradas. Al llegar esta luz a la lente superior, se forma un “pequeño lago de oro”, una energía vibrante y sutil. 
  10. Materialización: Esta energía dorada se difunde por nuestro objetivo en el campo de luz avanzado, cubriéndolo por completo como si fuera un líquido que lo transforma en una estatua de oro, compacta y estable. Desde esta escultura de oro, surge una energía que se dirige hacia nosotros, pasando a través de la lente superior y del dispositivo, hasta adherirse a nuestro cuerpo.
  11. Sincronización: La información luminosa llega a nuestro cuerpo en torno a nuestro objetivo. La estructura del dispositivo también se vuelve dorada, fundiéndose con la escultura de nuestro objetivo y dándole “alma y corazón”. La estatua se convierte en una realidad viviente. Sentimos esta reacción generada por el alma. Una onda sale desde el objetivo en todas direcciones.
  12. Completitud y Acción Divina: En nuestro corazón sentimos la estabilidad y la completitud del objetivo. Se forma un nuevo arcoíris que une nuestro corazón con el objetivo realizado, regenerando esa realidad. Sentimos la sincronización de nuestra acción con la acción de Dios —quien posee la corona de luz que nos unifica a todos—. Acercamos nuestra realidad creada a esa corona de luz hasta que, al fundirse, se transforma en una corona de luz verde, convirtiéndose en una acción divina. Nuestra obra está concluida.

María Guadalupe BG.

PorMaría Guadalupe BG.

Investigadora, en constante aprendizaje de la Vida. Escritora y Comunicadora sobre Desarrollo Personal y Espiritual. Op. en Psicología Social. Counselor.

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